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domingo, 18 de enero de 2009

Sokaku Takeda: el Maestro de Morihei Ueshiba

Es en la isla de Hokaido donde se encuentra por primera vez con el maestro Sokaku Takeda, cabeza del Daito Ryu Aikijutsu, la cual era una escuela que guardaba una tradición marcial de varios cientos de años.


Ueshiba pidió permiso a Takeda para ser su alumno y es así como se inicia una duradera amistad y un periodo de práctica muy representativo en el posterior surgimiento del Aikido que conduce a que Ueshiba obtenga el título de instructor oficial de Daito Ryu.


Takeda Sokaku Minamoto Masayoshi, perteneció a la legendaria casta de los samurais. Sus familiares y amigos murieron durante la guerra civil de la Dinastía Meiji.


Durante ésta guerra fue un estudiante de la escuela Daito Ryu Aiki Jitsu, de la familia Genji. Por ser el último representante de esta escuela y experto en este arte, no pudo cometer el suicidio ritual de los samuráis ante la desaparición de su casta, lo cual debió haber hecho cuando se ordenó a sus familiares quitarse la vida.


Así que por respeto a su maestro tuvo que buscar a un digno sucesor y creyó que tenía la obligación de vengar la muerte de su familia y amigos.La nueva era Meiji no era propia de un samurai, ya que el emperador había prohibido el portar armas por la calle.


Pero Takeda Sokaku era muy hábil y se las arregla para seguir siendo un samurai sin exponerse a ser detenido. Despreciando la vestimenta a la moda europea, su ropa consistía en un keikogui (traje de entrenamiento) decorado con las insignias de su familia.


Takeda nunca rechazaba un duelo y la costumbre Kirisute Gomen (matar a cualquier persona que actuara en contra de la moral del Bushido, es decir, que le faltara el respeto a él o a otros) le trajo muchos problemas en su vida. Por ejemplo, se dice que cuando había cerca de su camino alguna pandilla de bandidos, en vez de alejarse, se desviaba para poner en orden a los maleantes, así, Takeda Sokaku se sentía responsable, por ser samurai, de proteger a las clases humildes de los pueblos cercanos.


Por ser samurai, Takeda no podía ganarse la vida más que peleando (tenía prohibido hacer cualquier otra cosa por el código Bushido). Enseñó el Arte del Daito Ryu Aiki Jitsu, y así además de ganarse la vida enseñando, buscaba un sucesor digno entre sus amistades.


En su retiro (por el año 1915) Takeda entrenaba e impartía clases a unos cuantos elegidos.
Su eficacia empieza a ser casi legendaria, consiguiendo formar a excelentes peleadores.
Sin embargo, ninguno le parece digno de ser su sucesor y de enseñarle todos los secretos de su arte.
Pero una tarde, mientras descansaba, vio a un joven de 32 años de edad, en un viejo albergue de Hokaido, quien impresionó al viejo samurai.


Éste se da cuenta que por primera vez alguien podría derrotarlo (Takeda tenía 60 años en aquel entonces).
Así convirtió a este joven en su alumno y en tan solo cinco años se volvió el “Memkyokaiden” (término japonés que significa “al que le han enseñado todo”) de la escuela de Takeda.
El alumno pronto superó al maestro.


Así comienza otra leyenda de las artes marciales; este joven no era otro sino el mismísimo Morihei Ueshiba, futuro creador del Aikido.
Durante su entrenamiento con Takeda, Morihei Ueshiba parecía haber olvidado todo lo demás, lo invitó a su granja en Hokaido a vivir en donde lo cuidó con gran abnegación.


Ahí fue donde Morihei aprendió la importancia de hacer siempre el bien a los demás, pues a pesar del respeto que sentía por su maestro, también le tenía lastima porque siempre estaba en guardia, esperando a su enemigo, temiendo por su vida, pero Morihei había ganado su confianza y trató de hacer de la vida de su maestro lo mas tranquila posible.


Hasta sus últimos días Takeda Sokaku actuó con cautela, cuidándose siempre de la venganza de alguno de los aliados de los que mató.
Durante todo este tiempo, Morihei sentía en la práctica de las técnicas del Budo algo mas allá de la eficacia de éstas, eran como relámpagos de algo más grande que todo lo demás; pero solo en eso se quedaba, en resplandores aun indescifrables para él. Al oír sobre la enfermedad de su padre, vendió todas sus propiedades en Hokkaido, y le dejó el dojo a Takeda.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Quien enseña?, quien aprende? - 1ª parte

Resulta importante para cualquier Sensei conocer los motivos que impulsan a una persona a tomar una seria actitud hacia el Karate-do. También es valioso analizar las razones por las cuales se practica de forma superficial y por un corto periodo, o bien continua haciéndolo con regularidad, logrando avanzar, es importante que el Sensei estudie a sus alumnos, ya que todos no tienen las mismas necesidades, ni capacidades.


La mayoría de los alumnos que entran a un dojo, lo hacen, en parte, impulsados por la popularidad que les da practicar algo en lo que se compite, otros por ponerse cuadrados como un ropero, otros pueden hacerlo por un sincero deseo de encontrar un camino para resolver situaciones violentas y otros, buscando un camino que los lleve a uno mismo.


Desde este temprano impulso, el practicante se da cuenta, al poco tiempo, que el resultado final(el cual es subjetivo) depende de un tenaz entrenamiento. Algunos no llegan mas allá de este reconocimiento preliminar, pues a poco de empezar, abandonan, mas penoso aun son aquellos que siguen practicando sin ver mas allá de este reconocimiento inicial.

Naturalmente, estas personas no son muy entusiastas, y generalmente deciden que el Karate no es para ellos, prefiriendo orientar sus intereses hacia algo menos exigente y mas compensatorio, eso es lo que ellos creen, ya que para saber su verdadero valor debería seguir practicando, peor aun son aquellos que continúan practicando, ya sea por comodidad, o habito, lo cual los lleva a una practica cómoda, pero despreciable para los valores que se trabajan.


Pero la mayoría que participa de una primera practica con su mente y corazón abiertos en un buen dojo y con un buen Sensei, continua con la practica de este hermoso y tan digno arte.
Durante las primeras semanas el practicante aprende gran cantidad de técnicas y su progreso, durante este tiempo, es tan evidente que no da lugar al descorazonamiento o a la impaciencia, además, nota un real mejoramiento físico.

Otros pocos, en cambio, no se adaptan a la disciplina física y mental que se les exige, y por lo tanto desisten, peor aun son los que simulan, o fingen que entienden y les gusta, pero por poco tiempo ya que después de un tiempo ya no engañan a nadie.

La mas útil, y posiblemente esencial característica que los practicantes deben poseer, es la paciencia. Cuando su progreso es muy lento o inexistente, es necesario que controlen su impaciencia, persistiendo con una practica regular. Sera eventualmente recompensado en algunos aspectos de su técnica, y si no es así, en su personalidad.

La satisfaccion de obtener un progreso de esta forma es un empujón moral y compensa los duros esfuerzos realizados.


sábado, 11 de octubre de 2008

El arte y el zen, la totalidad? o el vacio?


En los pueblos antiguos, cuyos testimonios existen aun vivientes en Oriente, las artes tradicionales conducen a una Vía que permite al ser humano, al precio de un aprendizaje largo y difícil, profundizar su experiencia de la realidad y de el mismo. Poco a poco el principiante descubre las leyes que rigen las fuerzas sutiles con que la vida esta tejida, y aprende que la calidad de sus obras depende del dominio de si mismo, de lo que el es. Como dijo un amigo: su forma exterior es el soporte de una metamorfosis interior.



En el Japón existe la Vía de la caligrafía (sho do), la de la ceremonia de te (cha do), la del arreglo floral (ka do) , de hecho, una Vía para cada arte antiguo. El arte del combate no escapa a esta regla. El budo designa el sendero que da vueltas en el corazón de las artes marciales. Esta Vía del combate es empinada. La presencia del adversario exige la presencia de si mismo en cada gesto, que es así una cuestión de vida o muerte.


Un fallo en la concentración, un desequilibrio entre el cuerpo y el espíritu no perdonan en un combate real y representan un gran riesgo en los entrenamientos, como así también la falta de eficacia en la vida cotidiana. Rápidamente se descubre que el adversario mas peligroso no hay que buscarlo en otra parte mas que en si mismo. La Vía del combate adquiere así un sentido diferente, en la actualidad, es el verdadero sentido.



Dojo significa en japones "el lugar de la Vía". En el se practica el budo. Equivalente a un templo, el dojo es un lugar sagrado en el que se recibe una enseñanza, en el que uno se ejerce y se regenera.

Pero el budo, repiten los Maestros, no se practica solamente en el dojo. Es un arte de vivir que se experimenta a cada instante. El verdadero dojo, dicen los Maestros, es el que el discípulo debe construirse en su corazón, en lo mas profundo de si mismo.

Sin duda, Musashi fue mas celebre en su tiempo por su talento como calígrafo que por sus hazañas con el sable. ¿ Un consumado artista en la piel de un consumado guerrero? Nos parece una doble realidad, difícil de suceder, a no ser que el arte de hacer brotar el movimiento sea equivalente al arte de hacer brotar el sable.


Vamos a juzgarlo nosotros, la practica del sumi-e (foto de arriba para referencia) en la que Musahi sobresalia, consiste en trazar con un movimiento libre y espontáneo un dibujo sobre una finisima hoja de papel de seda. Este papel tiene la propiedad de absorber la tinta como un secante, y, por otra parte, el pincel, relativamente espeso (salvo los que le me mostró una monja en Bs. As. en medio de una Zeshin, nunca vi pinceles tal, incluso los que venden en las casas de los chinos no se parecen), se empapa de tinta, por lo que el gesto debe ser necesariamente ligero, aéreo y espontáneo, un movimiento infalible, como dijo la Monja, sin macula en el sentido literal del termino, ya que el menor desfallecimiento queda inmediatamente sentenciado con una mancha y anula el dibujo.


El arte del sable, como el sumi-e, se convierte en el arte de apurar hasta el limite, de dejar surgir no ya la acción-pensamiento, sino, me animaría a decir, el mismo soplo del pensamiento. Se trata de actuar no sobre el objeto, sino sobre el alma, o el espíritu del objeto.

De hecho no hay mejor manera de aprender cualquier cosa que cumpliendo la unidad sin fin y sin fondo de todo arte y obrando no con una parte, sino con todo el ser.

Sin duda por eso Musashi, gran fenómeno de las ARTES (para Zeta), practicaba la caligrafía, que esta considerada como el séptimo arte marcial.



Por la misma razón, el budismo zen ve en el sumi-e y la caligrafía una ilustración y una practica de la acción sin pensamiento que le caracteriza.

La analogía entre el combate consigo mismo y el combate contra la hoja de papel es una fuente infinita de practica y reflexión. Si lo indefinible, lo que, fuera de todo análisis, es, restituye el fondo de la realidad, el sumi-e y la caligrafía son unos de los mejores ejercicios para hacer aparecer la naturaleza del vacio como la única realidad concreta.



Sin intención de encerrar al Budo, (como termino genérico de todas las artes marciales vinculadas intrínsecamente al Zen), en función de considerarlo una de las mejores y mas completas herramientas para el crecimiento integral del ser humano, voy a decir que he comprendido muy poco (siendo optimista), comparado con lo que he practicado, pero aun así puedo decir que la única manera de tratar, es haciendo, no hay otra manera, aunque suene redundante, a menudo no nos damos cuenta, y siendo duro en mis palabras, en estos temas si bien todo el mundo es libre de opinar, y me gusta que opinen, uno nunca sabe quien va a decir algo que nos ilumine un poco mas, para saber y hablar hay que experimentar.

viernes, 15 de agosto de 2008

Anecdotas de un Maestro


Mucho se cuenta acerca de las hazañas y situaciones en las que se vió envuelto el fundador del Aikido O´Sensei Morihei Ueshiba, aquí les acerco algunas de ellas:

El Fundador del Aikido En tan solo un año, el pequeño dojo que Morihei había hecho para la práctica de los estudiantes de shintoismo Omoto-Kyo, pronto se volvió muy famoso por todo Japón, y grandes personalidades fueron a aprender con el gran maestro Ueshiba, como el famoso Almirante Takeshita.
En aquellos días, Kenji Tomiki, alumno del Dr. Jigoro Kano, gracias a sus alumnos que le habían platicado de las hazañas de Morihei, le pidieron que se probara con el Maestro, a lo que él dijo: “Yo también he oído de esas demostraciones fraudulentes de Ueshiba, pero miren él tiene mas de cuarenta años. Si yo le pusiera una zarandeada me vería muy mal con mis compañeros de Judo y dirían que soy un abusivo”, pero sus alumnos le dijeron que nadie se atrevería a pensar algo así.
Entonces Tomiki accedió y fue a retar a Morihei Ueshiba. Ya en combate, Tomiki trató de sujetar la solapa y la manga de su adversario (como buen judoka), pero antes de que lo lograra se encontraba proyectado a varios metros. Luego, el maestro Ueshiba lo clavó firmemente en el tatami sin que pudiera moverse este. Dejó que se levantara y le dió otra oportunidad, este volvió a intentar otra de sus llaves, pero nuevamente se encontró suspendido en el aire para finalmente aterrizar de espalda en el suelo, después de esto se disculpó y le pidió respetuosamente si lo aceptaba como alumno. Años después Tomiki creó su propia versión de Aikido.

Morihei estudió y entrenó arduamente día y noche usando sus propios métodos para desarrollarse tanto en el plano físico como en el espiritual; comenzó la práctica de danza(muchos de los movimientos del Aikido son tan plásticos como los de la danza)y muy pronto su habilidad empezó a rebasar el nivel humano. Al ver esto, Deguchi animó a Morihei Ueshiba a que siguiera su propio camino.
Había cumplido un objetivo de su destino, sabia que el “Budo no consiste en derrotar al adversario por medio de nuestra fuerza. Tampoco es una herramienta para destruir al mundo. El verdadero Budo consiste en aceptar el espíritu del Universo, salvaguardar la paz del mundo, proteger y favorecer el crecimiento de todos los seres”. Morihei se mudó a Tokio y abrió un dojo formal en el distrito de Ushigome (lugar donde actualmente se encuentra el cuartel general del Aikido “Aikikai”) Muchos grandes maestros fueron a visitarlo, incluyendo a Jigoro Kano, fundador del Judo moderno (Kodokan). Este último quedó tan impresionado de la habilidad del maestro Ueshiba que dijo “este es mi ideal del Budo”, “Verdadero Judo” (refiriéndose este al significado de Judo que es el camino de la suavidad).
Se dice que Kano tenía en mente invitar a Morihei como instructor; pero al ver la excelencia del maestro y lo diferente de su arte, mandó a sus mejores alumnos a entrenar bajo la tutela del O Sensei. Existe una evidencia (en película) de una demostración que hizo, que nos muestra a Morihei Ueshiba de unos 75 años de edad y con una estatura de 1.50m aproximadamente, en donde es atacado por dos fornidos cinturones negros en judo.
Si se ve la película en cámara lenta, se puede observar en los fotogramas, que el maestro permanece inmóvil cuando van avanzado hacia él y justo cuando lo van a agarrar, se desplaza a cierta distancia de punto de donde él se encontraba, los judokas siguen avanzando a una velocidad considerable y se estrellan violentamente entre ellos bajo la mirada atenta del maestro.
Este movimiento, como lo muestra la película, se tuvo que realizar en un tiempo menor a la décima cuarta parte de un segundo, demostrando que se han alterado las leyes del tiempo y el espacio; el maestro podía unificar su ser con el universo. En 1931 el Kobukan (o como muchos le llamaban “el dojo del infierno”) quedó por fin fue terminado. La “Sociedad Pro-Budo” fue instituida con Morihei Ueshiba como Jefe Instructor. Contaba con 80 tatamis y un sitio para albergar a mas de 30 estudiantes como internos.
Se dice que después de estar todo el día trabajando en tareas tan pesadas como construcción, albañilería, jardinería, venia el pesado entrenamiento. Cuentan que había veces, en el entrenamiento de las 7 a.m. con el clima nevando y los alumnos aún agotados de la jornada del día anterior, en que Morihei abría todas las ventanas del dojo para que entrara el aire fresco y ponerse a entrenar, a lo que sus alumnos seguían inmediatamente. Muchos fueron a aprender con él, antes de la Segunda Guerra Mundial enseñó a muchos jefes militares y en casi todas las academias de policía.
En los siguientes 10 años se fueron tejiendo cada vez mas historias acerca de las increíbles habilidades de Ueshiba sensei. Su único hijo (Kisshomaru Ueshiba), se convirtió en su biógrafo y se hizo a cargo de los asuntos administrativos que involucraba al Aikido.
Existen muchas historias que narran como muchos maestros lo visitaban, y algunos deseaban comprobar el dominio de Ueshiba sobre el KI. Uno de ellos, un joven practicante de Karate, el cual era fanático de su estilo, estaba convencido que nadie podía aguantar el ímpetu y potencia de sus golpes (uno de los hechos mas comprobados de Morihei fue su capacidad de absorber y repeler golpes con su organismo), así que el jóven fue un día en su busca, y dijo “ A pesar de lo que se diga, no llegaré jamás a creerlo.
Si con mis 80kg le doy un puñetazo, lo lanzaré por lo menos a 6m de distancia”. “No sucederá nada de eso” dijo Morihei sonriente, que pesaba unos 56kg aproximadamente. El karateka lo retó a demostrarlo y después de mucha insistencia fijaron una fecha y lugar donde hacer la demostración, que además sería publica. Así, llegó el día y el maestro Ueshiba ofreció su torso desnudo a su oponente. Este tomó impulso y lanzó un potente golpe al pecho; fue como si hubiera golpeado al vacío.
El maestro sonreía, sin siquiera haberse movido. “Le ruego vuelva a hacerlo” dijo Morihei al joven desconcertado, este tomó mas impulso y golpeó con más fuerza que la primera vez; Pero esta vez el resultado fue totalmente lo contrario, el karateka en vez de golpear a la nada, lanzó un agudo grito de dolor, pues su muñeca sé había roto limpiamente. En el primer golpe se había contentado con absorber el impacto, pero la segunda vez le devolvió su energía, la cual se le regresó al doble. Su fama se había extendido por todo el mundo, incluso un gran luchador estadounidense llamado Mangan fue a retarlo.
Aquello se comparaba con la pelea entre David y Goliat. Mangan atacó con una patada voladora y el Maestro solo lo esquivo y lo arrojo bastante lejos. El luchador al ver esto se volvió otro mas de sus alumnos.
Se dice que en otra ocasión fue a verlo el General Miura, héroe de guerra (Ruso-Japonesa) y maestro en Jujitsu Daito Ryu. Este dijo que su actuación fue regular y que su técnica no serviría en una situación real, así que lo invitó a su escuela (la Academia Militar de Toyama) a demostrar su habilidad en una lección de Jukendo (bayoneta) y este aceptó. Una vez allá, los mejores y más fornidos alumnos se colocaron frente a él. El general Miura pidió que se pusiera un equipo protector, a lo que contestó: “así esta bien, ya es suficiente que las bayonetas sean de madera”. Solicitó que lo atacaran todos al mismo tiempo, pero nadie lo tomó en serio y solo uno se animó a atacarlo.
El maestro lo proyectó por los aires y los demás furiosos lo atacaron simultáneamente intentando acertarle con sus bayonetas, pero Morihei, moviéndose como brisa entre los árboles los esquivó a todos y nadie lo tocó, hasta que los alumnos de Miura, exhaustos y maravillados desistieron y fueron a sentarse otra vez en el tatami dejando sus armas.

Hubo una ocasión en que Morihei, dando una demostración en Osaka, para el Departamento de Policía, notó que había escepticismo entre los espectadores. Pidió que cinco de los más grandes y fuertes de los oficiales, todos expertos judo, lo inmovilizaran en el suelo; de esta forma, se tendió bocarriba en el suelo y cuatro lo tomaron de cada una de sus extremidades y el quinto lo tomó por el cuello haciendo una de sus mejores estrangulaciones. De repente, lanzó un Kiai (grito) y los 5 policías fueron proyectados lejos de él. Se puso de pié y dijo bromeando “más vale que aprendan mejores técnicas de arresto si quieren capturar criminales peligrosos”. Cuando él publico preguntó que había pasado, el policía que aplicó la estrangulación dijo haber sentido una tremenda fuerza invisible que le separó las manos; los otros cuatro dijeron que el cuerpo del maestro, cuando lo sujetaron, parecía hecho de seda, pero que en un momento de volvió fuerte y pesado como el acero y fueron lanzados fuera de él.
Se dice que nunca se podía agarrar descuidado al maestro Ueshiba, nunca, incluso cuando estaba dormido, el adversario era inevitablemente proyectado, sin importar su rapidez o habilidad, fuera cual fuera su ángulo de ataque.
Entre los años de 1941 y 1942, cuando daba clases de su Aiki Budo a los cadetes de la Escuela Militar de Tokio, los alumnos de dicha institución quisieron probar al maestro y decidieron emboscarlo; así, una noche oscura, cuando el maestro sé dirigia, a través de los terrenos de la escuela, rumbo al dojo para dar su clase, salieron de los arbustos 30 cadetes con sus bokenes y sus rifles de entrenamiento rodeandolo.
Comenzaron a atacarlo, y él sin preocupación alguna, girando y desplazándose, proyectó e hizo que se atropellaran unos a otros hasta que se cansaron los atacantes, se detuvieron, ofrecieron disculpas y se fueron, perdiéndose en la noche. El poderoso Ki del maestro Ueshiba se manifestaba muchas veces en hechos cotidianos, como la vez en que una mañana, se encontraba con su hijo dando un paseo por el campo, y encontraron a ocho trabajadores intentando mover un tronco que yacía con las raíces expuestas. Sudaban, empujaban y jalaban, pero sin resultado. Después de obsérvalos por unos minutos, les pidió que se apartaran. Entonces sujetó el tronco y fácilmente lo llevó al lugar que señalaron los trabajadores.
Una vez, en Wakayama, un sumotori muy fuerte llamado Mihamahiro fue a visitar al maestro Ueshiba, y mientras conversaban le dijo: “He oído que usted, sensei, tiene una gran fuerza. Yo también, ¿por qué no nos probamos?”. El maestro aceptó y, sentándose en el suelo, le dijo al luchador que lo empujara con toda su energía. Resoplando y poniendo en juego toda su potencia, este no lo movió ni un centímetro. Entonces utilizando toda esa fuerza, lanzó al gordo por los aires. Cuando azotó en el suelo, puso su dedo índice en el pecho del sumotori y lo inmovilizó por completo, como si algo muy pesado hubiera estado encima de él. Dejó que se incorporara y se volvió a sentar en el suelo, extendiendo sus piernas al frente y usando sus manos como apoyo, para que lo volviera a empujar, el resultado fue el mismo, no lo movió.
Mihamahiro solo pudo pedirle que lo aceptara como discípulo y el maestro lo aceptó. En otra ocasión, un grupo de sus alumnos le preguntó al maestro, si las hazañas de los ninjas, como volverse invisibles, caminar sobre el agua, y demás eran posibles. A lo que contestó: “Han estado viendo muchas películas sobre eso, pero en el cine no es sino una ilusión. Traigan sus bokenes y sus jos y les daré una demostración de ninjitsu verdadero”. Más de una decena lo rodearon y cuando lo atacaron al mismo tiempo, ¡se desvaneció!, buscaron por todos los rincones del cuarto pero no lo encontraron. De repente escucharon la voz del maestro “¡Aquí!", estaba a diez metros de distancia, semioculto a mitad del segundo tramo de la escalera que llevaba al piso alto del dojo.
Cuándo le pidieron a coro “¡otra demostración de Ninjitsu!" el maestro respondió: “¡Intentan matarme solo para su entretenimiento! Sepan que cada vez que una persona hace esta técnica pierde de 5 a 10 años de su vida” En el año de 1940, el 30 de abril, el gobierno japonés, conciente de la enorme aportación del maestro a las artes marciales, y por medio del Ministro de Salud y Bienestar, le concedió a su dojo, el “Kobukan”, el carácter legal de Fundación Incorporada, bajo el nombre de “Kobukai”.

lunes, 17 de marzo de 2008

Miyako Fujitani

Miyako Fujitami es la directora del Tenshin Dojo en japon. El mismo Tenshin Dojo que en su tiempo fue dirigido por Steven Seagal. Miyako Fujitani fue la primera esposa de Seagal, pero tambien fue su sempai.
Steven Seagal bebio de las mismas fuentes y de comunes maestros, pero Miyako siempre estuvo encima de el en cuanto a grados.
La señora Fujitani ha tenido que luchar siempre contra la corriente.
Fue esposa del primer occidental que dirigio un dojo en japon, y como tal mujer, con todo lo que ello implica en el pais del sol naciente, tan proclives a establecer diferencias.
Supo reponerse al abandono de su marido, a los problemas economicos, y crio a sus hijos con dedicacion y esmero.
Hoy en dia, toda esta experiencia acumulada la imprime a su Aikido, la brinda en cada clase , en cada curso que imparte.
Su Aikido:
el Aikido fue establecido por Morihei Ueshiba, que aprendio el espiritu de las enseñanzas del Ohmoto-kyo de la mano de Sensei Deguchi Ooninzaburo.
Incluye complicadas lecciones de la religion Shinto y de las cronicas del Kijiki. El nombre de las tecnicas se basa en nombres de dioses, en el Yin-Yang, en los cinco elementos.
En vez de tratar de adquirir solamente conocimientos teoricos aprendiendo todos sus aspectos, el practicante debe concentrarse en el Aikido "vivo" a traves de sus propias experiencias, cuando aplica estos principios a su vida diaria.
Se dice que el fundador usaba continuamente esta frase : Ikasarete iru - Concebido para vivirlo.
Creo que esta es una de las enseñanzas que aprendio de la religion Ohmoto de Ooninzaburo.
Tambien se le oia decie a menudo: Ama no uki hashi ni tatasarete kokoro wo migake yamabiko no michi- Este camino no es mas que un eco, pule tu corazon, se te ha dado la oportunidad de estar en el puente flotante hacia el cielo.
Lo que significa mas o menos que estamos en centro del universo y ese centro debe ser el mismo que el tuyo: el Hara. Ese centro debe ser pulido y entrenado, para que pueda llevarte a cosas mas altas.
Es increible ver a un Maestro tan eficaz como Ueshiba, y a su vez leer sus enseñanzas que parecen casi biblicas, como una tecnica puede ir acompañada de toda esta religion, para mi es admirable la fusion que logro este maestro: espiritu, tecnica, doctrina.